24 septiembre 2011

Introducción

INTRODUCCIÓN

En la actualidad puede observarse en nuestra sociedad en general una ausencia de valores y buenas conductas, pero ¿de dónde proviene este problema?, ¿de casa?, ¿de la escuela? La escuela es una parte medular de nuestra sociedad, en ella se forma al sujeto en lo académico pero también en lo social.
Es verdad que la educación primera proviene de la familia, pero cuando la persona ingresa a un nivel básico de estudios, la familia delega toda o parte de la responsabilidad en el docente y en la institución. Podemos decir que es una corresponsabilidad puesto que a ambos contextos (familia y escuela) les incumbe, pero para buscar soluciones ¿dónde es mejor buscar?

Es difícil romper costumbres al interior de una familia y más cuando no formas parte de la misma, desde el papel del docente no podemos ir más allá de dónde nuestra profesión y función nos lo permite, sin embargo todavía podemos hacer mucho en nuestro territorio: la escuela. Si logramos formar sujetos de bien, en un futuro estos sujetos formarán hijos de bien, y es así como llegaremos a modificar las malas costumbres que ahora se practican al interior de las familias y de los espacios educativos.

Pero, ¿cómo trabajar los valores en la escuela? Para dar respuesta a esta pregunta tenemos que definir la palabra valor: término que se les asigna a personas que poseen cualida­des positivas para algo determinado. 1(http://www.copoe.org/blog/16350/pilar-sanchez-alvarez/explicaci%C3%B3n-de-la-palabra-valor. Enviado por pilar Sánchez a... el Miércoles, 16/04/2008 - 08:36.)

Ahora bien, un valor implica una acción, un actuar de la persona y; para que una persona actúe de forma positiva requiere de algo que le motive a hacerlo y dentro de esos motivos está aquello en lo que cree, el ser humano necesita algo en qué creer para definir su actuar (ya sea positivo o negativo).

En las escuelas públicas no se pueden inculcar las creencias religiosas, pero sí se deben fomentar los valores cívicos. Tal vez aquí esté nuestra respuesta, el creer en nuestra patria nos proporciona identidad y nos ayuda a fijar objetivos claros y positivos en beneficio propio y de nuestra sociedad. Pero es aquí donde hacemos una pausa para el análisis y la investigación ¿qué pasa con la práctica de los valores cívicos en las escuelas? ¿Se fomenta realmente el respeto hacia nuestros símbolos patrios? ¿Se conoce el significado de los mismos? Podríamos dirigir estas preguntas hacia los alumnos, pero la respuesta salta a la vista en las escuelas y es eso lo que nos preocupa, los alumnos no respetan los símbolos patrios, algunos cumplen con el reglamento al portarse correctamente en los actos cívicos, otros se muestran indiferentes y otros más ven en ellos la motivación para causar irreverencia.  Luego entonces, ¿qué es lo que está pasando en las escuelas con respecto a este tema? Y es aquí donde nuestra atención se dirige hacia el maestro. Es él quien tiene contacto directo con los alumnos y quien fomenta los valores cívicos y dirige las prácticas de sus educandos. Pero, el docente ¿sabe el significado de los símbolos patrios? ¿Conoce los valores cívicos? ¿Los practica? ¿Los fomenta?, más interesante aun, ¿Qué experimenta y siente respecto a las prácticas cívicas y nuestros símbolos patrios?

Y es a partir de esto que podremos conocer qué tanto creemos en nuestra patria y por tanto qué podemos esperar de un sujeto que confía o no en esta sociedad, depende de ello que aporte algo positivo o negativo a la misma. El primer paso es romper esas barreras que nos impiden a los docentes practicar y fomentar los valores cívicos, para eso tenemos que dar respuesta a los cuestionamientos anteriores y así definir cuáles son esas barreras para posteriormente diseñar estrategias para combatirlas. El siguiente paso es transmitir a los alumnos también esta sensibilidad hacia los símbolos patrios, para lo cual los docentes diseñarán estrategias para llevar a cabo en la escuela y fomentar en sus alumnos  los valores cívicos.
Estos últimos puntos tratados son los objetivos principales de nuestra investigación, ya se ha delimitado el problema, a continuación se delimitará el campo de exploración.










JUSTIFICACIÓN

A lo largo de la historia, el docente ha sido un modelo y un ejemplo ante los ojos de la sociedad y sobre todo de aquellos quienes están cerca de él recibiendo sus enseñanzas; hoy por hoy, el docente se describe como el orientador y guía del alumno en la construcción de su aprendizaje, por ello, se considera necesario retomar los valores cívicos como parte importante del desarrollo integral de los alumnos.
                   
Así pues, los valores cívicos nos ayudan a conocer, reconocer y a recobrar nuestra identidad nacional, reforzando y enriqueciendo con ello parte de nuestra cultura dentro de los espacios educativos.

Al romper el docente las barreras que le impiden poner en práctica los valores cívicos, adquiere seguridad en sí mismo siendo capaz de transmitir a sus alumnos lo aprendido, fomentando su identidad y  generando con ello un efecto dominó.

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