CAPÍTULO III
PRÁCTICA DE VALORES EN MÉXICO
3. PRÁCTICA DE VALORES EN MÉXICO.
Veamos ahora en este capítulo cómo es que los valores, se viven en nuestra sociedad mexicana, que visión tienen algunos autores y que encontramos en el ámbito educativo.
3.1. ¿Qué se entiende por práctica de valores?
En el capítulo anterior nos referimos a las diferentes acepciones que a lo largo de la historia la axiología ha otorgado al término de valor, y desde esta perspectiva se tratará de explicar brevemente cómo se traducen los valores hacia la práctica en nuestra vida diaria.
Haciendo un recordatorio al lector; el valor es un bien, y para considerar este valor como una virtud se requiere de hábitos operativos buenos, (Luis Oscar Echegaray Alfaro, Instituto Ágora-Edufamilia México), ¿qué significa esto? bien, un hábito es: la repetición voluntaria de un acto, reconociendo el bien que produce; operativo: que perfeccionan a la persona en su obrar continuo; buenos: que tienden al bien.
Por tanto, la persona virtuosa es aquella que incrementa su valor como persona al practicar los valores de forma congruente, podríamos hablar entonces que la práctica de valores es el ser virtuoso; así mismo, el ejercicio o práctica de los valores cívicos se traduce en ser patriota, ya que el patriotismo está considerado como una virtud.
Sin embargo conforme la vida continúa, y en esta etapa donde vemos inmersa la globalización, la mercadotecnia, los avances tecnológicos, el consumismo hacia los productos de origen extranjero, además de la comunicación y la información desbordada de los medios masivos sobre la cultura del vecino país del Norte (Estados Unidos de Norteamérica), ya poco se ve al Mexicano Patriota,
El chovinismo o chauvinismo (adaptación del apellido del patriota francés Nicolas Chauvin, un personaje histórico condecorado en las guerras napoleónicas), también conocido coloquialmente como patrioterismo, es la creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. El nombre proviene de la comedia La cocarde tricolore de los hermanos Cogniard, en donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. (http://es.wikipedia.org/wiki/Chauvinismo).
Es así como se ha caído en ser patriotero (como también podemos llamarle), cosa que es muy diferente, tenemos que rescatar estos valores por nuestra propia identidad como Mexicanos.
3.2. Práctica de valores cívicos en México.
"Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los valores no tienen existencia real sino adherida a los objetos que lo sostienen. Antes son meras posibilidades." (Prieto Figueroa, 1984, p. 186)
En México existe una gran variedad de valores que están cimentados en la educación de la familia, apoyados por la escuela. Actualmente se habla de una desvalorización de las personas o que ya no hay valores o en su defecto, que han cambiado. Generalmente los valores se actualizan a las necesidades de la población y la sociedad eso nos lleva a vivir un cambio en los valores de la sociedad y por ende en los valores cívicos que se trabajan en la escuela.
Entonces. ¿Cuáles son los valores cívicos que se viven en México?
Los valores que rigen implícitamente nuestra sociedad para vivir en armonía podrían ser: respeto, honestidad, sinceridad, libertad (no libertinaje), amor a los seres vivos, a la patria, confianza, solidaridad, cooperación, tolerancia, unión.
Dentro del plan de estudios de la primaria se busca inculcar en los alumnos estos valores, que los vivan, que haciéndolos suyos, puedan llegar a ser mejores ciudadanos que luchen por un mejor país. Una de las actividades que buscan desarrollar estos valores y acrecentar el amor a la patria, el sentido cívico de los alumnos son las ceremonias de honores a la bandera aunada a las clases de la asignatura de Formación Cívica y Ética.
Muchas veces hemos visto que los alumnos consideran esta materia como un requisito para acreditara el año escolar pero no consideran que sea importante ni relevante para su vida.
¿Cuánto tiene que ver el maestro de grupo en esta forma de pensar? Se considera que la falta de la asignatura durante tantos años “enfrió” el sentimiento de patriotismo y de responsabilidad civil que debe tener todo ciudadano y todo mexicano desde su infancia. Cuando se vio la necesidad de retomar el contenido de la asignatura y llevarlas otra vez a las aulas, los papás de muchos alumnos ya no les había tocado estudiar esta asignatura, teniendo como consecuencia poco o nulo apoyo de su parte a los maestros. Eran distintos intereses. Aun se ve en las escuelas estas actitudes incluso entre algunos maestros jóvenes que no les tocó vivir como alumnos esta asignatura pero ahora deben fomentarla y a su vez, ser ejemplos para sus alumnos.
Esto puede ser un caso difícil pues nadie da lo que no tiene y si no siente patriotismo ni amor a la patria ni respeto a lo que forma parte de su ser mexicano ¿Cómo podrá una persona inculcar a los alumnos el valor patrio, el amor a la bandera, el escudo, el himno nacional si tiene dificultad para vivirlo, para ser congruentes entre lo que enseña y lo que vive? ¿Con qué recursos didácticos cuentan los maestros para fomentar estos valores? ¿De qué manera puede ponerlos en práctica para que el alumno reciba el conocimiento y adquiera los valores necesarios para ser de ellos unos ciudadanos con un amor a la patria que los impulse a llevar a México por un camino de progreso?
3.3. Sustento legal.
Cuando nos referimos a valores cívicos, este tema lo encontramos dentro de lo textos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y La ley General de Educación, que al margen dicen:
“Artículo 3° Constitucional
Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado-Federación, Estados y Municipios impartirán educación preescolar, primaria y secundaria. La educación primaria y la secundaria son obligatorias. La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.”
Como podemos darnos cuenta, en Nuestra Carta Magna encontramos que desde la parte legal se manejan valores como el amor, la solidaridad y la justicia. Lo interesante aquí es revisar la forma en que estos valores son practicados, manejados o entendidos, y en el ámbito que nos corresponde, como educadores, lo estaremos revisando al interior de nuestras escuelas.
Así mismo, encontramos el acuerdo número 438 (derivado del artículo 3° Constitucional), en el cual se establece el plan y los programas de estudio en la asignatura de Formación Cívica y Ética que a la letra dice:
“Que con el fin de consolidar y proyectar al futuro una sociedad verdaderamente democrática el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 establece en su estrategia 12.3 “Renovar la currícula de formación cívica y ética desde la educación básica” el fortalecimiento en todos los niveles escolares, de la enseñanza de valores civiles y éticos como la tolerancia, la solidaridad, el respeto a las diferencias, la honestidad, así como la defensa de los derechos humanos;”
Volvemos a percatarnos de la insistencia del sistema educativo en el país sobre el fomento de valores desde el ámbito escolar, claro, en este acuerdo, más adelante expresa cómo este ejercicio y fomento no solo es una tarea del docente, sino que también incluye la colaboración y participación de los padres de familia, sin olvidar la valiosa participación de la sociedad.
3.4. Manejo de valores cívicos en la escuela
Los rituales cívicos en la escuela son una tradición de cada Lunes desde hace tiempo, sin embargo hasta hace relativamente poco se comenzó a trabajar en la escuela primaria, a manera de contenido, la educación cívica y ética como otra asignatura. En ella se habla de la forma de gobierno de nuestro país, de nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos, de los valores que debemos desarrollar para una mejor convivencia social, etc.
La asignatura de Educación Cívica y Ética en la educación básica tiene varios propósitos:
“Que los estudiantes de educación básica se reconozcan como personas con dignidad y derechos, con capacidad para desarrollarse plenamente y participar en el mejoramiento de la sociedad de la que forman parte.” (Pública, 2008)
Aquí podemos identificar como valores la dignidad y la solidaridad.
“…Asuman, de manera libre y responsable, compromisos consigo mismos y con el mundo en que viven por medio del desarrollo de nociones, habilidades y actitudes para la vida, para la actuación ética y la convivencia ciudadana, encaminadas a favorecer el respeto a los derechos humanos y la democracia.” (Pública, 2008)
La ética, la socialización, el respeto, la responsabilidad y la democracia son los valores que se señalan en este apartado.
“…Identifiquen situaciones que favorecen el bienestar, la salud y la integridad personal y colectiva, como condiciones para un desarrollo pleno, sano, satisfactorio y responsable en los grupos culturales a los que pertenecen y en el medio natural donde viven.” (Pública, 2008)
La salud, la integridad y la cultural también son elementos importantes a fomentar como parte de la educación cívica y ética.
“…Reflexionen sobre los rasgos de la democracia como forma de vida y como forma de gobierno, a través del análisis de valores y actitudes que se manifiestan en la convivencia próxima, y mediante la comprensión de la estructura y el funcionamiento del Estado mexicano, el conocimiento y respeto de las normas y leyes que regulan las relaciones sociales, y el reconocimiento de las diversas formas de organización social que existen en un país multicultural como México.” (Pública, 2008)
El ser reflexivo, analítico, comprensivo y respetuoso forma parte del perfil de egreso que debemos esperar de un alumno al terminar su educación básica.
“…Analicen y valoren críticamente los componentes de su identidad cultural y nacional como la base que les permitirá comprender e identificarse con personas y grupos de diversas partes del mundo.” (Pública, 2008)
La identidad cultural es el centro de la educación cívica y ética, pues engloba el conocer nuestros valores y costumbres, nuestra forma de organización y gobierno, conocer a nuestra gente y respetarla, ser parte de ellos.
La pregunta es ¿Realmente estamos trabajando estos valores en nuestras escuelas?, para hacerlo debemos primero contar con esos valores en nuestra persona. Es el docente el que tiene la responsabilidad principal de contar con ellos y fomentarlos.
He aquí la importancia de nuestra investigación.
3.4.1. Barreras del docente ante la formación de valores cívicos.
Durante el ejercicio de la práctica educativa se ha observado en el contexto áulico-escolar cómo el docente se desenvuelve socialmente ante los alumnos y compañeros de la institución. Esto ha dado pauta para investigar qué impide al docente mostrar y transmitir a los alumnos los valores cívicos, en el nivel educativo preescolar, se ha detectado que es aquí donde los niños comienzan su conocimiento formal sobre nuestros símbolos patrios, sin embargo no se descarta la enseñanza que los alumnos reciben de los padres, quien recordemos también inculcan valores y conocimientos sobre nuestra cultura mexicana.
Recordemos que en el nivel Primaria se van fortaleciendo estos valores, con las ceremonias cívicas programadas durante cada ciclo escolar. Es ahí donde surge la inquietud, la mayoría de los alumnos de los grados superiores les desagrada realizar los Honores a Nuestra Bandera Nacional, les aburre o simplemente no les interesa.
¡Qué es lo que impide al docente integrar a los alumnos, hacerlos partícipes, demostrar la veneración a la Patria y transmitirlo en ese mismo sentido!?
Reconozcamos que el ser humano a lo largo de su desarrollo, busca su origen e identidad, y este se da dentro de la etapa de la pubertad a la adolescencia y en transición hacia la adultez, es entonces que los docentes deben en esta etapa entre el 5° y 6° grado de Primaria fomentar los valores cívicos para apoyar al niño (púber) en el reconocimiento de su propia identidad, por lo cual, si el docente como alumno careció de esta formación en valores cívicos, es evidente que no sabrá como transmitirlos.
Con la presente investigación se pretende conocer cuáles son esas barreras que le impiden al docente formar al alumno en valores cívicos.
3.4.2. Formación cívica y ética en educación básica en México.
La formación cívica y ética, tiene sus inicios en el siglo XIX veamos un poco sobre la historia de la misma.
3.4.2.1. Antecedentes históricos.
La educación cívica en México ha pasado por algunos cambios, sin embargo no ha perdido su objetivo que es formar individuos involucrados con su país y su sociedad que contribuyan a la sana convivencia.
Fue a finales del siglo XIX cuando en las escuelas de México se inició una educación cívica que dejó atrás la enseñanza religiosa que había predominado por tantos años. La finalidad de esta nueva educación era alcanzar una formación del sujeto basada en el tipo de gobierno que regía el país, crear una república escolar en la que se fomentaba la igualdad de derechos y obligaciones de los individuos ante la sociedad.
“Fue entonces cuando comenzaron algunas de las ceremonias cívicas que hoy se realizan en la escuela: la conmemoración de la Independencia, el saludo a la bandera y la entonación del Himno Nacional, por ejemplo”. (Beltrán, 1999)
Qué importante es conocer de dónde provienen estas prácticas que realizamos de manera tan cotidiana los docentes y los alumnos en nuestras escuelas. Conocer también el objetivo de las mismas para aprender a valorarlas y así transmitirlas con mayor significado a los demás. “A finales del siglo XIX se hicieron los primeros libros de texto de moral cívica o moral para la patria. Estos libros hablaban de una moral republicana que —inspirada en el pensamiento liberal de la Revolución francesa que sostenía los valores de libertad, igualdad y fraternidad, así como tolerancia—, sería la base para la fundación del Estado Nacional en el que hoy vivimos. Formar hombres y mujeres morales era una necesidad política, como políticas y laicas (independientes de cualquier creencia religiosa) eran las virtudes a enseñar. Por primera vez se pensó que los y las jóvenes eran los cimientos del nuevo proyecto de Nación. Por eso, cuidarlos, cuidar de su educación y sus costumbres llegó a significar lo mismo que cuidar de la Patria” (Beltrán, 1999).
¿En qué estamos fallando ahora?, en la actualidad sigue siendo igual de importante cuidar nuestra patria, vivimos en una época de excesos que nos está llevando a un descuido total de nuestra sociedad. Posiblemente no estamos fomentando valores y creencias que dirijan nuestro actuar, o peor aún, estamos fomentando creencias que dirigen el actuar del sujeto hacia lo negativo, lo nocivo, lo dañino. A caso ¿ya no creemos en nuestra patria?, ¿por qué?, y si ya no creemos en ella porque no la consideramos buena, ¿qué estamos haciendo para mejorarla?
“Entonces, los libros de texto fueron de educación cívica o, simplemente, civismo. El conocimiento de las instituciones, las leyes y las normas que rigen la convivencia eran lo más importante para la instrucción de los buenos ciudadanos, quienes debían estar informados y conocer su relación como individuos frente al Estado” (Beltrán, 1999).
En la actualidad, ¿estamos informando los docentes en las escuelas a nuestros alumnos sobre las leyes que nos rigen, la forma de gobierno, los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos? Posiblemente sí, porque así lo marca la currículo, pero no se trata solo de abordar contenidos, sino de darle sentido y significado a los conocimientos que estamos transmitiendo, que los alumnos utilicen su aprendizaje para enfocarlo a acciones positivas y no negativas. Si el docente ha perdido el interés en este tema de los valores cívicos, si ya no cree en su país, entonces no está transmitiendo un valor al alumno, solo un conocimiento.
“Es preciso que los niños y jóvenes conozcan los principios y valores constitucionales… porque son el marco en el que todos podemos convivir en libertad y en paz. No se trata de explicar en la escuela los artículos constitucionales como si fuese una especie de catecismo jurídico, sino de analizar la importancia del Estado de Derecho, el valor de las leyes y de las instituciones democráticas como el pacto de convivencia que… nos hemos dado hace muchos años para garantizar los derechos de todos” (Pérez, 2008).
El programa Integral de formación cívica y ética en educación primaria se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de Marzo del 2008, se generalizó su aplicación en todas las escuelas del país en el ciclo escolar siguiente.
Este programa sustituyó el de la reforma de 1993 en educación en el que la educación cívica se centraba en:
“La enseñanza del civismo como el conocimiento del conjunto de normas que regulan la vida social y permiten integrarse a la sociedad participando en su mejoramiento”. (cursosek.wikispaces.com/file/view/Presentacion+FCyE+RIEB.ppt, 08-09-11)
Consideraba cuatro aspectos:
• Formación de valores.
• Conocimiento y comprensión de los derechos y deberes.
• Conocimiento de las instituciones y de los rasgos principales que caracterizan la organización política de México, desde el municipio hasta la Federación.
• Fortalecimiento de la identidad nacional.
Este programa del 93 desglosaba la educación cívica por temas, el programa actual de Educación Cívica y Ética del 2008 está basado en competencias “(manejo de nociones, habilidades, actitudes y valores) que promueve el uso de procedimientos formativos como: el diálogo, la toma de decisiones, la comprensión y reflexión crítica, el juicio ético y la participación”.
(cursosek.wikispaces.com/file/view/Presentacion+FCyE+RIEB.ppt, 08-09-11)
Es indispensable que los docentes llevemos siempre presentes y claros los objetivos de la formación en valores cívicos, pero principalmente que los arraiguemos para poder transmitirlos con esencia y no solo por imposición. Para educar por competencias se requiere de aprendizaje significativo más que memorístico o mecánico. Urge alcanzar la meta de la educación cívica y ética, formar individuos consientes de sus derechos, de sus obligaciones y de su compromiso con su país y con su sociedad para terminar con tanta violencia, desigualdad, discriminación, abuso, y más.
Uno de los propósitos que se busca dentro de la educación es incorporar este tipo de formación a través de la asignatura denominada Formación Cívica y Ética (FCyE) la cual refiere que la FCyE:
Aspira a la formación de sujetos capaces de expresarse como ciudadanos abiertos, tolerantes, justos, libres. Respetuosos, solidarios, responsables, conscientes de su deuda social, y capaces de reconocerse- desde su identidad individual y dignidad personal- como parte de la humanidad…sujetos capaces de construir proyectos para lograr una convivencia armónica y mejor vida para con los demás. 6 La educación Cívica y Ética para la Educación Secundaria: una propuesta republicana. Correo del maestro núm. 40 septiembre 1999.
Formación: “es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite sus características físicas y espirituales”. 7
Cívica: “es un bien colectivo, es el camino que nos pone en contacto con la comunidad para entenderla y cuidarla para los que vengan después de nosotros pues es patrimonio de todos.”8
Es la formación que debemos dar y recibir para formar ciudadanos libres, responsables capaces de vivir en una democracia.
Ética: es la ciencia que regula el comportamiento humano en las virtudes y prácticas morales de acuerdo con los valores.
“la formación es siempre ética pues ayuda a comprender a cada persona cuál es la idea, qué es lo que puede hacer para sí mismo y para su comunidad. La formación cívica y ética en conjunto ayudan a saber cómo llegar a ser un verdadero ser humano coherente con su historia y su contexto.”9
(7, 8, 9, Ibidem)
Los valores que forman parte de la asignatura de Formación Cívica y Ética son: apertura, tolerancia, justicia, libertad, respeto, solidaridad, responsabilidad, consciencia.
Es aquí donde convergen los valores con la educación cívica, por ello, la necesidad de crear conciencia en los valores cívicos.
Recordemos que como profesionistas nos debemos a nuestros alumnos, a la institución que representamos y a nuestra sociedad, por ello, poner en práctica los valores como un ejemplo de nuestro diario actuar sería la pauta para hacer nacer en el alumno el interés por ejercitar los valores cívicos y aplicar esta competencia al interior y fuera de la escuela.
3.4.3. Herramientas de apoyo al docente para la formación cívica en la escuela.
Al interior del sector educativo, la Secretaría de Educación Pública en el país, se ha remitido a elaborar, diseñar, reproducir y distribuir diferentes textos referentes a este importante tema; dentro de las herramientas que se ofrecen a los docentes para impartir esta materia podemos encontrar acervo bibliográfico correspondiente a cada nivel educativo, desde el nivel preescolar, como en el nivel primaria y secundaria donde podemos encontrar libro para el alumno y guía metodológica para el docente, así como una diversidad de textos de diferentes autores, los cuales podemos encontrar dentro de la bibliografía presente en este trabajo de investigación, motivo por el cual solicitamos querido lector acudir a ella en caso necesario.