24 septiembre 2011

Proyecto de Investigación

PROYECTO:

“Barreras que impiden al docente de primaria la práctica y el manejo de valores  cívicos en la escuela”
(Casos de estudio: Escuelas Primarias Benito Juárez de la Cd. De Cortázar,  Instituto Ignacio Allende UTEC primaria, Centro de Atención Múltiple para ciegos y débiles visuales de Celaya Gto.)

Indice

INDICE

Introducción

Justificación

1.    Delimitación del problema.
1.1. Antecedentes del problema.
1.2. Encuadre.
1.3. Evaluación del problema.

2.    Los valores.
2.1. Definición y concepto de valor.
2.2. Valores universales.
2.3. Definición y concepto de cívica.

3.    Práctica de valores en México.
3.1. Qué se entiende por práctica de valores.
3.2. Practica de valores cívicos en México.
3.3. Sustento legal.
3.4. Manejo de valores cívicos en la escuela.
3.4.1.   Barreras del docente ante la formación de valores cívicos.
3.4.2.   Formación cívica y ética en Educación Básica en México.
3.4.2.1. Antecedentes históricos.
3.4.3.   Herramientas de apoyo al docente para la formación cívica en la escuela.

4.    Estudio de casos.
4.1.  Escuela Primaria Benito Juárez de la Cd. De Cortázar, Guanajuato.
4.1.1.   Comportamiento del docente durante las ceremonias cívicas.
4.1.2.   Comportamiento del alumno durante las ceremonias cívicas.
4.1.3.   Estrategias aplicadas por el docente durante la jornada escolar para la formación de valores cívicos.
4.2. Instituto Ignacio Allende UTEC primaria. Celaya, Guanajuato.
4.2.1.    Comportamiento del docente durante las ceremonias cívicas.
4.2.2.   Comportamiento del alumno durante las ceremonias cívicas.
4.2.3.   Estrategias aplicadas por el docente durante la jornada escolar para la formación de valores cívicos.

4.3. Centro de Atención Múltiple para ciegos y débiles visuales, Celaya, Gto.
4.3.1.   Comportamiento del docente durante las ceremonias cívicas.
4.3.2.   Comportamiento del alumno durante las ceremonias cívicas.
4.3.3.   Estrategias aplicadas por el docente durante la jornada escolar para la formación de valores cívicos.

5.    CONCLUSION DE LA INVESTIGACIÓN, EVALUACIÓN Y RESULTADOS.


ANEXOS

BIBLIOGRAFÍA


Introducción

INTRODUCCIÓN

En la actualidad puede observarse en nuestra sociedad en general una ausencia de valores y buenas conductas, pero ¿de dónde proviene este problema?, ¿de casa?, ¿de la escuela? La escuela es una parte medular de nuestra sociedad, en ella se forma al sujeto en lo académico pero también en lo social.
Es verdad que la educación primera proviene de la familia, pero cuando la persona ingresa a un nivel básico de estudios, la familia delega toda o parte de la responsabilidad en el docente y en la institución. Podemos decir que es una corresponsabilidad puesto que a ambos contextos (familia y escuela) les incumbe, pero para buscar soluciones ¿dónde es mejor buscar?

Es difícil romper costumbres al interior de una familia y más cuando no formas parte de la misma, desde el papel del docente no podemos ir más allá de dónde nuestra profesión y función nos lo permite, sin embargo todavía podemos hacer mucho en nuestro territorio: la escuela. Si logramos formar sujetos de bien, en un futuro estos sujetos formarán hijos de bien, y es así como llegaremos a modificar las malas costumbres que ahora se practican al interior de las familias y de los espacios educativos.

Pero, ¿cómo trabajar los valores en la escuela? Para dar respuesta a esta pregunta tenemos que definir la palabra valor: término que se les asigna a personas que poseen cualida­des positivas para algo determinado. 1(http://www.copoe.org/blog/16350/pilar-sanchez-alvarez/explicaci%C3%B3n-de-la-palabra-valor. Enviado por pilar Sánchez a... el Miércoles, 16/04/2008 - 08:36.)

Ahora bien, un valor implica una acción, un actuar de la persona y; para que una persona actúe de forma positiva requiere de algo que le motive a hacerlo y dentro de esos motivos está aquello en lo que cree, el ser humano necesita algo en qué creer para definir su actuar (ya sea positivo o negativo).

En las escuelas públicas no se pueden inculcar las creencias religiosas, pero sí se deben fomentar los valores cívicos. Tal vez aquí esté nuestra respuesta, el creer en nuestra patria nos proporciona identidad y nos ayuda a fijar objetivos claros y positivos en beneficio propio y de nuestra sociedad. Pero es aquí donde hacemos una pausa para el análisis y la investigación ¿qué pasa con la práctica de los valores cívicos en las escuelas? ¿Se fomenta realmente el respeto hacia nuestros símbolos patrios? ¿Se conoce el significado de los mismos? Podríamos dirigir estas preguntas hacia los alumnos, pero la respuesta salta a la vista en las escuelas y es eso lo que nos preocupa, los alumnos no respetan los símbolos patrios, algunos cumplen con el reglamento al portarse correctamente en los actos cívicos, otros se muestran indiferentes y otros más ven en ellos la motivación para causar irreverencia.  Luego entonces, ¿qué es lo que está pasando en las escuelas con respecto a este tema? Y es aquí donde nuestra atención se dirige hacia el maestro. Es él quien tiene contacto directo con los alumnos y quien fomenta los valores cívicos y dirige las prácticas de sus educandos. Pero, el docente ¿sabe el significado de los símbolos patrios? ¿Conoce los valores cívicos? ¿Los practica? ¿Los fomenta?, más interesante aun, ¿Qué experimenta y siente respecto a las prácticas cívicas y nuestros símbolos patrios?

Y es a partir de esto que podremos conocer qué tanto creemos en nuestra patria y por tanto qué podemos esperar de un sujeto que confía o no en esta sociedad, depende de ello que aporte algo positivo o negativo a la misma. El primer paso es romper esas barreras que nos impiden a los docentes practicar y fomentar los valores cívicos, para eso tenemos que dar respuesta a los cuestionamientos anteriores y así definir cuáles son esas barreras para posteriormente diseñar estrategias para combatirlas. El siguiente paso es transmitir a los alumnos también esta sensibilidad hacia los símbolos patrios, para lo cual los docentes diseñarán estrategias para llevar a cabo en la escuela y fomentar en sus alumnos  los valores cívicos.
Estos últimos puntos tratados son los objetivos principales de nuestra investigación, ya se ha delimitado el problema, a continuación se delimitará el campo de exploración.










JUSTIFICACIÓN

A lo largo de la historia, el docente ha sido un modelo y un ejemplo ante los ojos de la sociedad y sobre todo de aquellos quienes están cerca de él recibiendo sus enseñanzas; hoy por hoy, el docente se describe como el orientador y guía del alumno en la construcción de su aprendizaje, por ello, se considera necesario retomar los valores cívicos como parte importante del desarrollo integral de los alumnos.
                   
Así pues, los valores cívicos nos ayudan a conocer, reconocer y a recobrar nuestra identidad nacional, reforzando y enriqueciendo con ello parte de nuestra cultura dentro de los espacios educativos.

Al romper el docente las barreras que le impiden poner en práctica los valores cívicos, adquiere seguridad en sí mismo siendo capaz de transmitir a sus alumnos lo aprendido, fomentando su identidad y  generando con ello un efecto dominó.

Capítulo I

CAPÍTULO I

DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA

















1.1. ANTECEDENTES DEL PROBLEMA

En los planes de estudio de la educación primaria se han presentado diversos cambios en el Plan y Programa de Educación Básica. Uno de estos cambios fue retirar la asignatura de Educación Cívica, siendo un factor para que se presentara la desvalorización de los símbolos patrios por parte de los alumnos de nivel primaria, que, aunque había honores a la bandera, no se hablaba de Educación Cívica dentro de las aulas. Actualmente esta asignatura se retoma porque se considera que es básica para re-establecer los valores dentro de la educación formal.
Hemos notado que el comportamiento de los alumnos durante la ceremonia de Honores a la Bandera ha sido apática, el respeto que se le daba a los símbolos patrios varió mucho llegando a una desvalorización, creemos que es por influencia de los medios de comunicación ya que los colores patrios se utilizan de forma inapropiada; podemos verlo en las competencias deportivas de todo tipo donde el público y deportistas  usan la bandera como capa o paliacate, al entonar el Himno Nacional no saben la letra, hay quienes no lo cantan, quienes platican en el momento de entonarlo, otros permanecen sentados, silban  o realizan otras conductas similares.
Considerando que la escuela es el lugar adecuado para fomentar este valor a los símbolos patrios, es importante empezar por el docente quien es parte de la sociedad y ejemplo de sus alumnos; para hacerlo consiente de la importancia que tiene la identidad nacional que se adquiere al reconocer nuestro origen y respetar los símbolos nacionales que nos representan, como lo es el Himno Nacional, La Bandera y el Escudo. A su vez transmitirle al discente el  amor a la Patria.

1.2. ENCUADRE

El problema de estudio es retomar los valores cívicos como parte importante de la formación de identidad y la cultura nacional de los alumnos a través del trabajo de concientización  de los docentes.

1.3. EVALUACIÓN DEL PROBLEMA

 Para evaluar proponemos cuestionarios, listas de cotejo, entrevistas y registro de observaciones.

Capítulo II

CAPÍTULO II
 MARCO TEÓRICO:
“CONCEPTOS Y DEFINICIONES”








2. LOS VALORES
Los valores dentro de la sociedad, cómo podemos encontrarlos, ¿donde están o qué se hace con ellos? Es una pregunta que en innumerables ocasiones nos hacemos, por ello a continuación un acercamiento al concepto de valor, desde diferentes perspectivas y autores.

2.1. DEFINICIÓN Y CONCEPTO DE “VALOR”
El tema de los “valores” es algo complejo debido al concepto que cada individuo nos formamos a cerca  de los mismos: “Para el idealismo objetivo, el valor se encuentra fuera de las personas; para el idealismo subjetivo, en cambio, el valor se encuentra en la conciencia (o sea, en la subjetividad de los sujetos que hacen uso del valor)”.1 (http://definicion.de/valor/04-08-11)
 Los valores están establecidos en algún lado pero en nuestra sociedad cada persona hace su propia jerarquización de éstos y les da un lugar más o menos especial a algunos de ellos.
Para hablar de los valores cívicos primero debemos unificar conceptos a cerca del término “valor”, para ello se destina este espacio.

“Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.
Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad.”2
(El libro El Valor de los Valores en las Organizaciones es una publicación de Cograf Comunicaciones. ISBN 978-980-12-3474-6.
Copyright 2008 Juan Carlos Jiménez. Todos los derechos reservados.)

Esta cita nos hace referencia principalmente a la importancia de los valores, pues nos dice que ellos nos proporcionan satisfacción y plenitud, el autor define los valores como creencias que reflejan lo que somos, la forma en que pensamos y sentimos, podríamos decir que los valores nos dan identidad.
Otro aspecto importante que aborda el autor es que los valores son necesidades humanas, podríamos decir que el ser humano necesita de los valores para distinguirse de otras especies, pues somos seres inteligentes, con convicciones y con objetivos personales de crecimiento.
Este mismo autor nos dice que aunque cada sujeto le demos una jerarquización personal a los valores éstos valen por sí mismos, son importantes por lo que son, lo que significan y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos.
Ahora bien, si los valores reflejan parte de la personalidad del individuo también influyen en su actuar:
“Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores.
Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Ella vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive”.3
El libro El Valor de los Valores en las Organizaciones es una publicación de Cograf Comunicaciones. ISBN 978-980-12-3474-6.
Copyright 2008 Juan Carlos Jiménez. Todos los derechos reservados.)
Esta es otra de las características más importantes de los valores, el impacto que ellos tienen en la forma en que se conduce la persona. Esto debido a que nuestras acciones van a repercutir en nuestro entorno, lo van a afectar de manera positiva o negativa. Por ello es que nuestros valores van a definir nuestra sociedad, pues el mismo autor nos dice que los valores son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas, ya que permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa.

Una manera en que la misma sociedad hace ejercer los valores de las personas es la normatividad, la sociedad castiga las malas conductas y premia o reconoce las conductas positivas. Los valores son algo muy cotidiano en nuestra vida, pero es importante hacerlos conscientes y  seguir fomentándolos en las nuevas generaciones para que no se pierdan y para que nuestra sociedad se conduzca de forma armónica.
“Un valor verdadero y universalmente aceptable es el que produce un comportamiento que beneficia tanto a quien lo ejercita como a quienes lo reciben” (EYRE. L. & Eyre R.,1999). Los valores no son solo de la persona sino de la sociedad, para considerar un pensamiento como algo valioso éste debe transformarse en acción que beneficie su entorno.
Es importante mencionar también que los valores son definidos por un grupo de personas y no por una sola, es por esto que cada cultura practica diferentes valores y les da una jerarquización distinta.
“Los valores también son un conjunto de ejemplos que la sociedad propone en las relaciones sociales. Por eso, se dice que alguien “tiene valores” cuando establece relaciones de respeto con el prójimo. Podría decirse que los valores son creencias de mayor rango, compartidas por una cultura y que surgen del consenso social.”4  http://biblioteca.itson.mx/oa/desarrollo_personal/oa6/valores/v002.htm 05/08/11

Podemos concluir que los valores son creencias necesarias en el ser humano que conducen su actuar, reflejan sus pensamientos y sentimientos, definen sus objetivos e ideales en la vida y afectan sus relaciones sociales. La importancia de los valores radica en su práctica y en la forma en que éstos definen no solo a la persona sino a una cultura, a una sociedad.

2.2. VALORES UNIVERSALES

            Haciendo alusión a lo anteriormente referido, se ofrece una visión relativamente diferente desde la óptica de la convivencia armónica.
Hablar de valores universales, nos guía primeramente a revisar lo que entendemos como “valor”.
Se considera valor a un bien verdadero que hace que la persona sea buena, si es conocido se aprecia, se desea, se persigue y se convierte en un “motivo” para guiar la conducta apelando a la afectividad y voluntad.

En este sentido, algunas de las características que encontramos en los valores son: a) Intemporales, b) objetivos, c) necesarios, d) absolutos, e) proceden al ser y f) confieren al mundo su riqueza y profundidad.

Así, el hombre es el único ser capaz de “valorar” los bienes que descubre y el “bien” es el objeto de valor que realiza la persona. En esta misma línea, se reconoce al hombre como el primer valor por el hecho de ser persona (ontológico), porque vale por sí misma, este sería el “valor esencial de la persona”  este valor aumenta de acuerdo al ejercicio correcto de su libertad (moral), desde cómo “vive” los valores éticos.

Continuando con la misma lógica de valor, y retomando a Eyre L. quien habla de comportamientos, podemos definir  entonces a los valores universales como aquellas manifestaciones de la conducta humana que repercuten socialmente de forma positiva e impactan a nivel mundial logrando un beneficio colectivo.
Por ello esta jerarquización de valores, independientemente que a nivel personal se tenga una escala de valores, los valores universales siguen siendo universales.


2.3. DEFINICIÓN YCONCEPTO DE CÍVICA.
La cita que a continuación revisaremos, nos clarifica un poco el panorama a cerca de lo que involucra la cívica, proviene del civismo, que se refiere a la convivencia social y por tanto involucra el comportamiento del ser humano, pues para que haya una convivencia social deben existir normas de conducta que rijan la misma y que determinen su funcionamiento.
“El término cívica es un adjetivo que se utiliza para hacer referencia a diferentes cuestiones relacionadas con el civismo o convivencia social dentro de una comunidad. Normalmente, el término se usa para adjetivar cierto tipo de pautas (‘pautas cívicas’) de comportamiento
Ahora bien, veamos ¿cuál es la raíz de la palabra cívica?:
“La palabra cívica proviene del concepto de ciudadano. Un ciudadano es una persona que se considera en una etapa madurativa lo suficientemente desarrollada para actuar consciente y responsablemente dentro de la sociedad. Normalmente, los niños y adolescentes quedan fuera de esta categoría que incluye entonces a todo el resto de la población de una comunidad”.
Entonces, si este término excluye a los niños y adolescentes, ¿por qué se imparte esta materia en escuelas primarias y secundarias?
Debemos considerar que desde pequeños aprendemos pautas de conducta que definirán el éxito o fracaso de nuestras relaciones sociales, para funcionar en una sociedad requerimos de la aceptación de aquellos que la integran, puede ser por esta razón que en las escuelas se nos prepara desde temprano para que seamos aceptados en nuestra comunidad, el aprender a ser buenos ciudadanos es parte de nuestra maduración y es una responsabilidad que tenemos para con los demás.
Y ya que entramos en el tema de la educación cívica, es importante también conocer de qué trata un poco más a profundidad:
“La educación cívica es un tipo de educación que se centra en el estudio y comprensión de lo que se considera socialmente aceptado; todas esas pautas que contribuyen a la convivencia social y que tienen que ver con el respeto de los diferentes derechos humanos así como también con el cumplimiento de las obligaciones sociales que cada ciudadano tiene”.
¿Cómo podemos esperar que en las escuelas se mejore la conducta de los alumnos si no le damos la debida importancia a esta materia? La educación cívica proporciona información de gran relevancia en este sentido , por ejemplo: cómo se compone una sociedad, cuáles son los derechos y obligaciones de quienes la componen, qué es la familia, qué es el grupo de amigos, qué tipos de vínculos se dan dentro de una sociedad, etc. Esta información le da un sentido a la conducta del sujeto, el porqué debemos conducirnos de tal o cual forma y qué vamos a obtener a cambio del modo en que nos comportamos. Esto pensando en la buena conducta dentro y fuera de la escuela, pero también podemos ir más allá, al tener la visión de formar sujetos que brinden un beneficio a la sociedad en un futuro, la cívica se refiere entonces a la conducta del sujeto dentro de una sociedad, y su importancia radica en la aceptación de la persona al grupo social al cual pertenece, esto a través de los beneficios que éste le aporte a la misma.
Textualmente  en su estudio sobre la educación cívica  (Woldenberg, 2007) en sus aportes en esta área, establece lo siguiente: La educación cívica debe partir de dos premisas básicas: a) debe estar a salvo de todo tipo de sesgos y partidismos, es decir, que no es la apuesta de un grupo, de una corriente de opinión, de un grupo de interés o de un sector, sino la necesidad compartida de una sociedad que aspira a ser diversa y a convivir en un marco plural donde se respeten las libertades, y b) que debe ser de interés general y concitar la participación de la sociedad en su conjunto, de forma tal que ninguna institución puede pretender que la educación cívica sea su patrimonio exclusivo y que, por su naturaleza misma, debe ser una responsabilidad social compartida.
Los tres objetivos puntuales de la educación cívica deberían ser: generar una demanda social de democracia, capacitar para el mejor funcionamiento de la democracia y fomentar la gobernabilidad:

Podemos darnos cuenta en este texto, lo que se busca con la educación cívica es lograr una convivencia armónica en sociedad, hace referencia a valores que se han trabajado desde el inicio de la educación formal, así, las instituciones educativas se han ocupado de inculcarlos en el alumno, como son: el amor a la Patria, el respeto a ella y a los símbolos que la representan.

La Formación Cívica y Ética es una asignatura que se desarrolla en los niveles de preescolar, primaria y secundaria para comprender su importancia, veamos:

De manera específica, la asignatura
“Formación Cívica y Ética constituye un espacio para el trabajo sistemático en torno al desarrollo de competencias que permitan a los alumnos responder a los retos de la sociedad actual, incidir en asuntos de interés público, actuar de manera autónoma conforme a principios como la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia, al tiempo que tomar decisiones responsablemente”  (et.al, 2007)

Podemos ver que desde esta asignatura se busca a través de los diferentes niveles educativos, contribuir para una mejor vida en sociedad, procurando al niño-joven a vivir responsablemente.

Capítulo III

CAPÍTULO III
 PRÁCTICA DE VALORES EN MÉXICO
















3. PRÁCTICA DE VALORES EN MÉXICO.
Veamos ahora en este capítulo cómo es que los valores, se viven en nuestra sociedad mexicana, que visión tienen algunos autores y que encontramos en el ámbito educativo.


3.1. ¿Qué se entiende por práctica de valores?

En el capítulo anterior nos referimos a las diferentes acepciones que a lo largo de la historia la axiología ha otorgado al término de valor, y desde esta perspectiva se tratará de explicar brevemente cómo se traducen los valores hacia la práctica en nuestra vida diaria.

Haciendo un recordatorio al lector; el valor es un bien, y para considerar este valor como una virtud se requiere de hábitos operativos buenos, (Luis Oscar Echegaray Alfaro, Instituto Ágora-Edufamilia México), ¿qué significa esto? bien, un hábito es: la repetición voluntaria de un acto, reconociendo el bien que produce; operativo: que perfeccionan a la persona en su obrar continuo; buenos: que tienden al bien.

Por tanto, la persona virtuosa es aquella que incrementa su valor como persona al practicar los valores de forma congruente, podríamos hablar entonces que la práctica de valores es el ser virtuoso; así mismo, el ejercicio o práctica de los valores cívicos se traduce en ser patriota, ya que el patriotismo está considerado  como una virtud.

Sin embargo conforme la vida continúa, y en esta etapa donde vemos inmersa la globalización, la mercadotecnia, los avances tecnológicos, el consumismo hacia los productos de origen extranjero, además de la comunicación y la información desbordada de los medios masivos sobre la cultura del vecino país del Norte (Estados Unidos de Norteamérica), ya poco se ve al Mexicano Patriota,
El chovinismo o chauvinismo (adaptación del apellido del patriota francés Nicolas Chauvin, un personaje histórico condecorado en las guerras napoleónicas), también conocido coloquialmente como patrioterismo, es la creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. El nombre proviene de la comedia La cocarde tricolore de los hermanos Cogniard, en donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. (http://es.wikipedia.org/wiki/Chauvinismo).

Es así como se ha caído en ser patriotero (como también podemos llamarle), cosa que es muy diferente, tenemos que rescatar estos valores por nuestra propia identidad como Mexicanos.


3.2. Práctica de valores cívicos en México.

"Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los valores no tienen existencia real sino adherida a los objetos que lo sostienen. Antes son meras posibilidades." (Prieto Figueroa, 1984, p. 186)
En México existe una gran variedad de valores que están cimentados en la educación de la familia, apoyados por la escuela. Actualmente se habla de una desvalorización de las personas o que ya no hay valores  o en su defecto, que han cambiado. Generalmente los valores se actualizan a las necesidades de la población y la sociedad eso nos lleva a vivir un cambio en los valores de la sociedad y por ende en los valores cívicos que se trabajan en la escuela.

Entonces. ¿Cuáles son los valores cívicos que se viven en México?
Los valores que rigen implícitamente nuestra sociedad para vivir en armonía podrían ser: respeto, honestidad, sinceridad, libertad (no libertinaje), amor a los seres vivos, a la patria, confianza, solidaridad, cooperación, tolerancia, unión.

Dentro del plan de estudios de la primaria se busca inculcar  en  los alumnos estos valores, que los vivan, que haciéndolos suyos, puedan llegar a ser mejores ciudadanos que luchen por un mejor país. Una de las actividades que buscan desarrollar estos valores y acrecentar el amor a la patria, el sentido cívico de los alumnos son las ceremonias de honores a la bandera aunada a las clases de la asignatura de Formación Cívica y Ética.
Muchas veces hemos visto que los alumnos consideran esta materia como un requisito para acreditara el año escolar pero no consideran que sea importante ni relevante para su vida.
¿Cuánto tiene que ver el maestro de grupo en esta forma de pensar? Se considera que la falta de la asignatura durante tantos años “enfrió” el sentimiento de patriotismo y de responsabilidad civil que debe tener todo  ciudadano y todo mexicano desde su infancia. Cuando se vio la necesidad de retomar el contenido de la asignatura y llevarlas otra vez a las aulas, los papás de muchos alumnos ya no les había tocado estudiar esta asignatura, teniendo  como consecuencia poco o nulo apoyo de su parte a los maestros. Eran distintos intereses. Aun se ve en las escuelas estas actitudes incluso entre algunos maestros jóvenes que no les tocó vivir como alumnos esta asignatura pero ahora deben fomentarla y  a su vez, ser ejemplos para sus alumnos.

Esto puede ser un caso difícil pues nadie da lo que no tiene y si no siente patriotismo ni amor a la patria ni respeto a lo que forma parte de su ser mexicano ¿Cómo podrá una persona inculcar a los alumnos el valor patrio, el amor a la bandera, el escudo, el himno nacional si tiene dificultad para vivirlo, para ser congruentes entre lo que enseña y lo que vive? ¿Con qué recursos didácticos cuentan los maestros para  fomentar estos valores? ¿De qué manera puede ponerlos en práctica para que el alumno reciba el conocimiento y adquiera los valores necesarios para ser de ellos unos ciudadanos con un amor a la patria que los impulse a llevar a México por un camino de progreso?


3.3. Sustento legal.

Cuando nos referimos a valores cívicos, este tema lo encontramos dentro de lo textos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y La ley General de Educación, que al margen dicen:

“Artículo 3° Constitucional
Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado-Federación, Estados y Municipios impartirán educación preescolar, primaria y secundaria. La educación primaria y la secundaria son obligatorias. La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.”

Como podemos darnos cuenta, en Nuestra Carta Magna encontramos que desde la parte legal se manejan valores como el amor, la solidaridad y la justicia. Lo interesante aquí es revisar la forma en que estos valores son practicados, manejados o entendidos, y en el ámbito que nos corresponde, como educadores, lo estaremos revisando al interior de nuestras escuelas.

Así mismo, encontramos el acuerdo número 438 (derivado del artículo 3° Constitucional), en el cual se establece el plan y los programas de estudio en la asignatura de Formación Cívica y Ética que a la letra dice:

“Que con el fin de consolidar y proyectar al futuro una sociedad verdaderamente democrática el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 establece en su estrategia 12.3 “Renovar la currícula de formación cívica y ética desde la educación básica” el fortalecimiento en todos los niveles escolares, de la enseñanza de valores civiles y éticos como la tolerancia, la solidaridad, el respeto a las diferencias, la honestidad, así como la defensa de los derechos humanos;”

Volvemos a percatarnos de la insistencia del sistema educativo en el país sobre el fomento de valores desde el ámbito escolar, claro, en este acuerdo, más adelante expresa cómo este ejercicio y fomento no solo es una tarea del docente, sino que también incluye la colaboración y participación de los padres de familia, sin olvidar la valiosa participación de la sociedad.


3.4. Manejo de valores cívicos en la escuela

Los rituales cívicos en la escuela son una tradición de cada Lunes desde hace tiempo, sin embargo hasta hace relativamente poco se comenzó a trabajar en la escuela primaria, a manera de contenido, la educación cívica y ética como otra asignatura. En ella se habla de la forma de gobierno de nuestro país, de nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos, de los valores que debemos desarrollar para una mejor convivencia social, etc.

La asignatura de Educación Cívica y Ética en la educación básica tiene varios propósitos:

“Que los estudiantes de educación básica se reconozcan como personas con dignidad y derechos, con capacidad para desarrollarse plenamente y participar en el mejoramiento de la sociedad de la que forman parte.” (Pública, 2008)

Aquí podemos identificar como valores la dignidad y la solidaridad.

“…Asuman, de manera libre y responsable, compromisos consigo mismos y con el mundo en que viven por medio del desarrollo de nociones, habilidades y actitudes para la vida, para la actuación ética y la convivencia ciudadana, encaminadas a favorecer el respeto a los derechos humanos y la democracia.” (Pública, 2008)

La ética, la socialización, el respeto, la responsabilidad y la democracia son los valores que se señalan en este apartado.

“…Identifiquen situaciones que favorecen el bienestar, la salud y la integridad personal y colectiva, como condiciones para un desarrollo pleno, sano, satisfactorio y responsable en los grupos culturales a los que pertenecen y en el medio natural donde viven.” (Pública, 2008)

La salud, la integridad y la cultural también son elementos importantes a fomentar como parte de la educación cívica y ética.

“…Reflexionen sobre los rasgos de la democracia como forma de vida y como forma de gobierno, a través del análisis de valores y actitudes que se manifiestan en la convivencia próxima, y mediante la comprensión de la estructura y el funcionamiento del Estado mexicano, el conocimiento y respeto de las normas y leyes que regulan las relaciones sociales, y el reconocimiento de las diversas formas de organización social que existen en un país multicultural como México.” (Pública, 2008)

El ser reflexivo, analítico, comprensivo y respetuoso forma parte del perfil de egreso que debemos esperar de un alumno al terminar su educación básica.

“…Analicen y valoren críticamente los componentes de su identidad cultural y nacional como la base que les permitirá comprender e identificarse con personas y grupos de diversas partes del mundo.” (Pública, 2008)

La identidad cultural es el centro de la educación cívica y ética, pues engloba el conocer nuestros valores y costumbres, nuestra forma de organización y gobierno, conocer a nuestra gente y respetarla, ser parte de ellos.
La pregunta es ¿Realmente estamos trabajando estos valores en nuestras escuelas?, para hacerlo debemos primero contar con  esos valores en nuestra persona. Es el docente el que tiene la responsabilidad principal de contar con ellos y fomentarlos.
He aquí la importancia de nuestra investigación.


3.4.1. Barreras del docente ante la formación de valores cívicos.

Durante el ejercicio de la práctica educativa se ha observado en el contexto áulico-escolar cómo el docente se desenvuelve socialmente ante los alumnos y compañeros de la institución. Esto ha dado pauta para investigar qué impide al docente mostrar y transmitir a los alumnos los valores cívicos, en el nivel educativo preescolar, se ha detectado que es aquí donde los niños comienzan su conocimiento formal sobre nuestros símbolos patrios, sin embargo no se descarta la enseñanza que los alumnos reciben de los padres, quien recordemos también inculcan valores y conocimientos sobre nuestra cultura mexicana.

Recordemos que en el nivel Primaria se van fortaleciendo estos valores, con las ceremonias cívicas programadas durante cada ciclo escolar. Es ahí donde surge la inquietud, la mayoría de los alumnos de los grados superiores  les desagrada realizar los Honores a Nuestra Bandera Nacional, les aburre o simplemente no les interesa.

¡Qué es lo que impide al docente integrar a los alumnos, hacerlos partícipes, demostrar la veneración a la Patria y transmitirlo en ese mismo sentido!?

Reconozcamos que el ser humano a lo largo de su desarrollo, busca su origen e identidad, y este se da dentro de la etapa de la pubertad a la adolescencia y en transición hacia la adultez, es entonces que los docentes deben en esta etapa entre el 5° y 6° grado de Primaria fomentar los valores cívicos para apoyar al niño (púber) en el reconocimiento de su propia identidad, por lo cual, si el docente como alumno careció de esta formación en valores cívicos, es evidente que no sabrá como transmitirlos.

Con la presente investigación se pretende conocer cuáles son esas barreras que le impiden al docente formar al alumno en valores cívicos.


3.4.2. Formación cívica y ética en educación básica en México.

La formación cívica y ética, tiene sus inicios en el siglo XIX veamos un poco sobre la historia de la misma.

3.4.2.1. Antecedentes históricos.

La educación cívica en México ha pasado por algunos cambios, sin embargo no ha perdido su objetivo que es formar individuos involucrados con su país y su sociedad que contribuyan a la sana convivencia.

Fue a finales del siglo XIX cuando en las escuelas de México se inició una educación cívica que dejó atrás la enseñanza religiosa que había predominado por tantos años. La finalidad de esta nueva educación era alcanzar una formación del sujeto basada en el tipo de gobierno que  regía el país, crear una república escolar en la que se fomentaba la igualdad de derechos y obligaciones de los individuos ante la sociedad.
Fue entonces cuando comenzaron algunas de las ceremonias cívicas que hoy se realizan en la escuela: la conmemoración de la Independencia, el saludo a la bandera y la entonación del Himno Nacional, por ejemplo”. (Beltrán, 1999)

Qué importante es conocer de dónde provienen estas prácticas que realizamos de manera tan cotidiana los docentes y los alumnos en nuestras escuelas. Conocer también el objetivo de las mismas para aprender a valorarlas y así transmitirlas con mayor significado a los demás. “A finales del siglo XIX se hicieron los primeros libros de texto de moral cívica o moral para la patria. Estos libros hablaban de una moral republicana que —inspirada en el pensamiento liberal de la Revolución francesa que sostenía los valores de libertad, igualdad y fraternidad, así como tolerancia—, sería la base para la fundación del Estado Nacional en el que hoy vivimos. Formar hombres y mujeres morales era una necesidad política, como políticas y laicas (independientes de cualquier creencia religiosa) eran las virtudes a enseñar. Por primera vez se pensó que los y las jóvenes eran los cimientos del nuevo proyecto de Nación. Por eso, cuidarlos, cuidar de su educación y sus costumbres llegó a significar lo mismo que cuidar de la Patria” (Beltrán, 1999).
¿En qué estamos fallando ahora?, en la actualidad sigue siendo igual de importante cuidar nuestra patria, vivimos en una época de excesos que nos está llevando a un descuido total de nuestra sociedad. Posiblemente no estamos fomentando valores y creencias que dirijan nuestro actuar, o peor aún, estamos fomentando creencias que dirigen el actuar del sujeto hacia lo negativo, lo nocivo, lo dañino. A caso ¿ya no creemos en nuestra patria?, ¿por qué?, y si ya no creemos en ella porque no la consideramos buena, ¿qué estamos haciendo para mejorarla?

“Entonces, los libros de texto fueron de educación cívica o, simplemente, civismo. El conocimiento de las instituciones, las leyes y las normas que rigen la convivencia eran lo más importante para la instrucción de los buenos ciudadanos, quienes debían estar informados y conocer su relación como individuos frente al Estado” (Beltrán, 1999).

En la actualidad, ¿estamos informando los docentes en las escuelas a nuestros alumnos sobre las leyes que nos rigen, la forma de gobierno, los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos? Posiblemente sí, porque así lo marca la currículo, pero no se trata solo de abordar contenidos, sino de darle sentido y significado a los conocimientos que estamos transmitiendo, que los alumnos utilicen su aprendizaje para enfocarlo a acciones positivas y no negativas. Si el docente ha perdido el interés en este tema de los valores cívicos, si ya no cree en su país, entonces no está transmitiendo un valor al alumno, solo un conocimiento.

“Es preciso que los niños y jóvenes conozcan los principios y valores constitucionales… porque son el marco en el que todos podemos convivir en libertad y en paz. No se trata de explicar en la escuela los artículos constitucionales como si fuese una especie de catecismo jurídico, sino de analizar la importancia del Estado de Derecho, el valor de las leyes y de las instituciones democráticas como el pacto de convivencia que… nos hemos dado hace muchos años para garantizar los derechos de todos” (Pérez, 2008).

El programa Integral de formación cívica y ética en educación primaria se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de Marzo del 2008, se generalizó su aplicación en todas las escuelas del país en el ciclo escolar siguiente.
Este programa sustituyó el de la reforma de 1993 en educación en el que la educación cívica se centraba en:

“La enseñanza del civismo como el conocimiento del conjunto de normas que regulan la vida social y permiten integrarse a la sociedad participando en su mejoramiento”. (cursosek.wikispaces.com/file/view/Presentacion+FCyE+RIEB.ppt, 08-09-11)
Consideraba cuatro aspectos:
      Formación  de valores.
      Conocimiento y comprensión de los derechos y deberes.
      Conocimiento de las instituciones y de los rasgos principales que caracterizan la organización política de México, desde el municipio hasta la Federación.
      Fortalecimiento de la identidad nacional.

Este programa del 93 desglosaba la educación cívica por temas, el programa actual de Educación Cívica y Ética del 2008 está basado en competencias “(manejo de nociones, habilidades, actitudes y valores) que promueve el uso de procedimientos formativos como: el diálogo, la toma de decisiones, la comprensión y reflexión crítica, el juicio ético y la participación”.
 (cursosek.wikispaces.com/file/view/Presentacion+FCyE+RIEB.ppt, 08-09-11)

Es indispensable que los docentes llevemos siempre presentes y claros los objetivos de la formación en valores cívicos, pero principalmente que los arraiguemos para poder transmitirlos con esencia y no solo por imposición. Para educar por competencias se requiere de aprendizaje significativo más que memorístico o mecánico. Urge alcanzar la meta de la educación cívica y ética, formar individuos consientes de sus derechos, de sus obligaciones y de su compromiso con su país y con su sociedad para terminar con tanta violencia, desigualdad, discriminación, abuso, y más.

Uno de los propósitos que se busca dentro de la educación es incorporar este tipo de formación a través de la asignatura denominada Formación Cívica y Ética (FCyE) la cual refiere que la FCyE:

Aspira a la formación de sujetos capaces de expresarse como ciudadanos abiertos, tolerantes, justos, libres. Respetuosos, solidarios, responsables, conscientes de su deuda social, y capaces de reconocerse- desde su identidad individual y dignidad personal- como parte de la humanidad…sujetos capaces de construir proyectos para lograr una convivencia armónica y mejor vida para con los demás. 6 La educación Cívica y Ética para la Educación Secundaria: una propuesta republicana. Correo del maestro núm. 40 septiembre 1999.

Formación: “es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite sus características físicas y espirituales”. 7

Cívica: “es un bien colectivo, es el camino que nos pone en contacto con la comunidad para entenderla y cuidarla para los que vengan después de nosotros pues es patrimonio de todos.”8
Es la formación que debemos dar y recibir para formar ciudadanos libres, responsables capaces de vivir en una democracia.

Ética: es la ciencia que regula el comportamiento humano en las virtudes y prácticas morales de acuerdo con los valores.

“la formación es siempre ética pues ayuda a comprender a cada persona cuál es la idea, qué es lo que puede hacer para sí mismo y para su comunidad. La formación cívica y ética en conjunto ayudan a saber cómo llegar a ser un verdadero ser humano coherente con su historia y su contexto.”9


(7, 8, 9, Ibidem)


Los valores que forman parte de la asignatura de Formación Cívica y Ética son: apertura, tolerancia, justicia, libertad, respeto, solidaridad, responsabilidad, consciencia.
Es aquí donde convergen los valores con la educación cívica, por ello, la necesidad de crear conciencia en los valores cívicos.

Recordemos que como profesionistas nos debemos a nuestros alumnos, a la institución que representamos y a nuestra sociedad, por ello, poner en práctica los valores como un ejemplo de nuestro diario actuar sería la pauta para hacer nacer en el alumno el interés por ejercitar los valores cívicos y aplicar esta competencia al interior y fuera de la escuela.

3.4.3. Herramientas de apoyo al docente para la formación cívica en la escuela.

Al interior del sector educativo, la Secretaría de Educación Pública en el país, se ha remitido a elaborar, diseñar, reproducir y distribuir diferentes textos referentes a este importante tema; dentro de las herramientas que se ofrecen a los docentes para impartir esta materia podemos encontrar acervo bibliográfico correspondiente a cada nivel educativo, desde el nivel preescolar, como en el nivel primaria y secundaria donde podemos encontrar libro para el alumno y guía metodológica para el docente, así como una diversidad de textos de diferentes autores, los cuales podemos encontrar dentro de la bibliografía presente en este trabajo de investigación, motivo por el cual solicitamos querido lector acudir a ella en caso necesario.